sábado, 22 de junio de 2013

Ficha de Familia: Los Balliot



Emblema:


El emblema de los Balliot luce un carro como símbolo del comercio y un apretón de manos que recuerda el acuerdo por el cual llegaron a ser una casa noble.

Nivel: 

Casa menor

Color:   

Gris y verde

Historia:

Los Balliot fueron la última casa en unirse a la nobleza. De hecho, eran meros comerciantes que alcanzaron un peligroso nivel de riqueza. Se suele decir que compraron con filamento (el material más preciado del reino) su sangre noble, y no se dice sin razón. El rey ordenó a los Salvino y los Ustípede que les vendieran una porción de sus territorios que, unido con parte de las montañas de la Cordillera Este y el terreno de La Mina, pasó a formar el dominio de los Balliot.

Los Balliot obedecen exclusivamente al rey, de modo que no conocen de alianzas ni posturas políticas. Si el rey ordena un ataque, atacan, sino, no atacan. Su vida no es ni la guerra ni la política, sino el comercio.

Cuentan con la única mina de filamento que queda en el reino y son casi tan ricos como un Aivanek, quizás más, pero como están fuera del juego de la política nadie les toma en cuenta para estos asuntos. Son necesarios, no obstante, para abastecer a todo el Reino. Ellos construyeron las mayores y mejores vías de comercio. El Camino Seco, el Camino del Sur, la Ruta del Comercio… todo obras suyas que salieron de y se mantienen gracias a sus abultados bolsillos.

Territorio:



No hay territorio más descuidado en todos sus aspectos que el de los Balliot. Igual no recuerdan recaudar los impuestos como pasa el recaudador dos veces; los bandidos campan a sus anchas durante meses hasta que de pronto el señor envía una expedición de castigo brutal; lo mismo se acuerdan de una aldea devastada por el fuego que se olvidan de la vecina.

El gobierno de los Balliot es un auténtico desastre.

Ni que decir tiene que no se dedican a la repoblación de sus bosques y animales, aunque ellos cuentan con la ventaja de que parte de su territorio no formaba parte del reino y por tanto no había sido ocupado y devastado previamente por las familias nobles.

Fama:

Los Balliot tienen fama de ser unos vividores. Son bebedores, apostadores y frecuentadores de burdeles. Ni saben ni quieren saber sobre honor o códigos de nobleza. Como los Cublión, son unos oportunistas, aunque bastante menos elegantes y opuestos en relación a la previsión. Los Balliot saben aprovechar lo que les ofrece la vida en cada momento y adaptarse a las circunstancias con tal de conservar su nivel y modo de vida. El resto es secundario.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ilustraciones: Hermanos



Taisham se acercó a él, le puso una bota en el pecho haciéndole volverse completamente bocarriba y le colocó la punta de su espada en el cuello. En ese momento, por un breve instante, la pelea a su alrededor cesó, los sonidos se apagaron y ambos hermanos rememoraron. Recordaron un pasado no tan lejano en el que jugaban en el patio interior de su castillo, con espadas de madera, embistiéndose mutuamente, saltándose las normas de su instructor. Taisham le pisaba el pecho y poniéndole la espada al cuello gritaba “¡Estás muerto!”. A veces Maltés se quejaba y se negaba a aceptarlo, y entonces su hermano mayor le retorcía el brazo hasta que admitía su victoria, obligándole a tenderse en el suelo y no moverse durante unos minutos. Pero ellos ya no eran unos chiquillos; estaban en el frente, no en el patio del castillo de los Aivanek; las espadas no eran de madera ni estaban romas; las heridas se abrían y manaban sangre, no formaban moretones; y la muerte era definitiva en lugar de durar unos minutos. 


 La hoja afilada de Taisham rozó la barbilla de su hermano pequeño y la punta presionó su cuello.


viernes, 3 de mayo de 2013

Ficha de Familia: Los Yorkuk



Emblema:


Su emblema lleva un toro embravecido, símbolo de su condición ganadera tanto como de su capacidad para defenderse.  El fondo es un verde claro uniforme en honor a sus campos, que son casi en su totalidad pastos.

Nivel: 

Casa menor

Color: 

Verde claro

Historia:

Los Yorkuk están presentes desde el comienzo de la formación del reino, pero nunca fueron dados a la lucha. Mantuvieron una neutralidad intencionada durante las guerras de las grandes casas hasta que hubo un bando ganador lo bastante claro, y aún así aportaron pocos hombres a la lucha. De hecho, es la familia que menos guardias tiene incluso en la actualidad.

Han mantenido su actitud pacífica siempre, de modo que no se han metido en casi ninguna guerra, ni siquiera en las pequeñas trifulcas familiares. Si han sido participes de alguna de las tramas de traición en el Reino, no se tiene conocimiento de ello.

Los Yorkuk se centraron en la ganadería, criando animales de granja que proporcionar a la nobleza y en menor medida al comercio. Como consecuencia de ello, acabaron con todos sus bosques, talándolos para crear grandes prados de pasto para el ganado.

Territorio:


El territorio de los Yorkuk cuenta con un número limitado de criminales. Sus señores no son excesiva estrictos con la delincuencia, lo que hace que el pillaje y otros delitos menores se cometan con relativa impunidad. No obstante, su política económica, centrada en la exportación comercial, ha logrado que sean lo suficientemente ricos como para garantizar a sus vasallos un nivel de vida aceptable, lo que explica por qué asesinatos y revueltas no son tan comunes en los territorios Yorkuk como lo son en otros sitios.

Fama:

Los Yorkuk tienen fama de ser cobardes y descuidados. Su excesivamente pacífica existencia tiene ese precio. Aunque mantienen una relación cordial con los Galdaba, no es así con sus otros vecinos (los Amoyda y los Optuyetade) a los que tratan con condescendencia. Se suele decir que son arrogantes en el comercio y aburridos en la política.

viernes, 19 de abril de 2013

Ilustraciones: Cuestión de valores





–¿Por qué lo has hecho, Tamlor? ¡Por qué! –y se abalanzó sobre él.

Sin mayor problema, el rebelde recibió su embestida contrarrestándola con un golpe de su brazo. Maltés sintió como si se hubiese estampado contra una pared de piedra. Sacudió la cabeza y notó la sangre caer por su nariz, pero volvió a levantarse para arremeter de nuevo. Esta vez el hombre le golpeó con el puño en la cabeza desde arriba.

Maltés cayó al suelo como fulminado, perdiendo totalmente el sentido del equilibrio y casi la consciencia. Solo el sonido de la lluvia acompañaba su dolor. Tambaleante y totalmente ofuscado por esa nueva y arrasadora emoción, volvió a levantarse, pero entonces sintió que alguien le cogía por los hombros.

–¿Qué diablos haces, Tamlor? Es solo un niño, animal –oyó que decía Seya.

<<Solo un niño>>. Las palabras resonaron en su mente como una condena. La vergüenza y la frustración se añadieron al amalgama de sentimientos que le recorrían, aumentando su ansiedad.

–¡No! –gritó, revolviéndose para tratar de zafarse.
 
Tenía que alcanzar a Tamlor, tenía que hacerle pagar por lo que había hecho, porque si no… si no sería su cómplice, si no significaría que no le importaba y que era tan culpable como él, y eso no podía aceptarlo, no podía.